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Los graves déficit del sistema laboral en el T-MEC, 57 millones carecen de trabajo digno
Con los datos más recientes de este año, se percibe que además de la exclusión -en gran parte por realizar labores de cuidado sin remuneración a cargo de mujeres- en el caso de las personas que sí tienen trabajo, la mayoría lo hace en condiciones de precariedad. De 82.3 millones de personas en condición y edad de trabajar, al menos 57 millones carecen de trabajo digno: 21.7 millones están excluidas; y 35.9 millones que sí tienen trabajo carecen de seguro social. La mayoría de las personas que trabajan sin seguro social, 32.6 millones tienen un trabajo informal. Entre 39.3 millones de personas que tienen trabajo asalariado y subordinado, la gran mayoría (86%) carecen de organización y representación para la negociación colectiva de sus condiciones de trabajo. Estos son algunos de los indicadores del Reporte 29 del Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, con los cuales se confirma un desolador panorama laboral con carencias y déficits graves que permanecen sin cambio después de 30 años de mantener libre comercio en América del Norte. Es urgente, indispensable y viable, tomar medidas para garantizar el derecho al trabajo digno para la mayoría de la población. Exclusión, precariedad e indefensión Exclusión La exclusión laboral agrupa dos indicadores: (1) el desempleo completo, personas que buscan activamente empleo o no tienen impedimentos para trabajar y (2) personas no disponibles para trabajar por realizar labores de cuidado en su hogar, sin remuneración. En total, en exclusión laboral son 21.7 millones de personas. 6.4 millones en desempleo “completo”, pues incluye a personas desocupadas y también a las disponibles. Lo cual arroja una tasa ajustada de desempleo completo cercana al 10% (9.7%) y no alrededor de 2.5% como a veces se dice sin ver los datos completos. Mujeres y jóvenes tienen mayor proporción de desempleo: 13.6% las mujeres, 15% jóvenes 15-29 años de edad. En condición de exclusión también hay que contabilizar, 15.2 millones de personas excluidas por labores de cuidado, de las cuales 14.3 millones son mujeres. Del total de personas en exclusión, no disponibles por realizar labores de cuidado en su hogar, el 94% son mujeres. Precariedad En México, 6 de cada 10 personas que trabajan lo hacen sin acceso al seguro social (61%), son 35.9 millones de personas que carecen de este derecho, lo cual representa una de las expresiones más claras de la precariedad laboral y el peso de la informalidad, pues de ellas 32.6 millones tienen trabajos informales. Explica por qué en la medición de la pobreza las carencias de acceso al seguro social y de acceso a servicios de salud resultan las más altas. En materia salarial, la ENOE presenta algunas dificultades. De las 59.6 millones de personas que trabajan, solo 40 millones declaran un ingreso mayor a “0” (cero). De ellas, 19.3 millones (48%) carece de ingreso suficiente para adquirir el equivalente a dos canastas básicas. Nuevamente las mujeres y jóvenes tienen una participación desproporcionada en salarios de pobreza: 60% mujeres y 54% jóvenes, sin ingreso suficiente. En ambos casos, sólo consideran quienes declaran ingreso mayor a “0”. Indefensión Hay 39.3 millones de personas con empleo; es decir, con trabajo asalariado y subordinado, 33.2 millones (86%) carecen de representación sindical para la negociación colectiva. Las personas jóvenes con empleo están aún más desprotegidas: 93%. Además, casi la mitad, 18.6 millones de personas con empleo trabajan sin contrato estable (48%). Nuevamente, las personas jóvenes están aún más indefensas: 60%. El Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza también incluye datos sobre otros indicadores que incumplen con las normas del derecho humano al trabajo: subocupación, jornada excesiva y carencia de prestaciones. Claves para transformar el sistema laboral Ante el triste panorama laboral del país, hay acciones que urgen definir y emprender de cara a las negociaciones del Tratado Comercial con los países aliados. Presentamos 5 recomendaciones que pueden aplicarse en el corto plazo. Frente a la exclusión: Ampliar la oferta de servicios públicos de cuidado: estancias infantiles, escuelas de horario ampliado, centros para personas con discapacidad, casas de día para personas mayores, para facilitar la inclusión económica de las mujeres, que hoy están excluidas. Estrategia integrada para el primer empleo formal para jóvenes, coordinando acciones de educación, capacitación y apoyos de empleabilidad para jóvenes que hoy están en exclusión o con trabajo precario. No bastan las transferencias monetarias del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Frente a la informalidad: Crear el “RESICO – IMSS”. Esto es, vincular el RESICO del SAT con un modelo similar para facilitar y subsidiar la afiliación al seguro social de personas que trabajan por su cuenta y en micronegocios. Es la única manera para cortar de raíz la informalidad laboral. Frente a salarios de pobreza: Justicia fiscal. Actualizar tablas de retenciones para evitar retenciones de ISR e IMSS a los salarios más bajos, Ingreso Digno. Promover que más empresas adopten voluntariamente la iniciativa de Ingreso Digno, como lo promueve el colectivo Vida Digna. Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, precisó que las ventajas y potenciales resultados de estas acciones podrían permitir la ampliación del mercado interno para no depender sólo de exportaciones. “Hay que equilibrar la economía para que no dependa solo de las exportaciones. Corregir los déficits del sistema laboral amplía el mercado interno, genera prosperidad compartida y es la base real del bienestar. Nada puede sustituir al trabajo como la puerta de salida de la pobreza”, refirió. Transformar el sistema laboral para incluir el derecho al trabajo digno, es indispensable, es urgente y es viable.
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