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Después de ver su desempeño ante Congo, Inglaterra podría ser un rival a modo para México

 

México (Newsmexico.com.mx).- Nadie esperaba que Congo iba a dar batalla e, incluso, que estaba cerca de eliminar a Inglaterra. Pero la oncena flemática está acostumbrada a imponer sus condiciones a equipos africanos y esta no iba a ser la excelpción para terminar ganando 2-1.

Con esta victoria, Inglaterra avanza a octavos de final para abandonar Estados Unidos y viajar a 2,400 metros de altura en la Ciudad de México, para enfrentarse ante el co-anfitrión el domingo por la noche.

Durante más de una hora en el Estadio de Atlanta, Inglaterra distaba mucho de ser una aspirante al Mundial. Desorganizados en la posesión, vulnerables en las transiciones y faltos de inspiración. Los Tres Leones se vieron obligados a remontar ante una intrépida República Democrática del Congo que se negaba a dejarse intimidar.

El partido cobró vida casi de inmediato. Los Leopardos sorprendieron a Inglaterra en el minuto siete cuando Brian Cipenga aprovechó la indecisión de la defensa para batir a Jordan Pickford. El equipo africano, lleno de confianza tras una impresionante fase de grupos, continuó presionando agresivamente y explotando los espacios a la espalda de los laterales ingleses. Cada ataque congoleño tenía un propósito, mientras que la posesión de Inglaterra carecía de ritmo e imaginación.

El equipo de Gareth Southgate dominó el balón, pero tuvo dificultades para transformar ese control en ocasiones de gol. Jude Bellingham y Declan Rice apenas encontraron espacio entre líneas, mientras que Bukayo Saka y Phil Foden fueron constantemente neutralizados por una defensa congoleña muy disciplinada. Al descanso, Inglaterra, merecidamente, iba perdiendo, y surgían dudas sobre su capacidad para reaccionar bajo presión.

El punto de inflexión llegó desde el banquillo. Anthony Gordon inyectó velocidad y verticalidad al ataque inglés, estirando la defensa congoleña y creando por fin las ocasiones que habían estado ausentes durante la primera hora. Su influencia transformó el partido.

A quince minutos del final, Gordon centró con precisión y Harry Kane remató con la serenidad propia de uno de los mejores delanteros del mundo. El empate cambió por completo el rumbo del encuentro. La República Democrática del Congo, magnífica durante gran parte del partido, empezó a mostrar signos de cansancio tras su incansable esfuerzo defensivo.

A cuatro minutos del final, Gordon volvió a encontrar espacio por la banda y centró con exactitud. Kane se elevó entre dos defensores para cabecear el gol de la victoria, completando la remontada inglesa y silenciando el aguerrido desafío congoleño.

La República Democrática del Congo desplegó un ambicioso plan de juego, alternando entre una presión alta y rápidos contraataques. Los Leopardos explotaron las debilidades defensivas de Inglaterra, especialmente en las bandas, e incluso pudieron haber ampliado su ventaja en la segunda mitad. El portero Lionel Mpasi realizó varias paradas cruciales para mantener la ventaja de su equipo durante más de una hora.

La entrada de varios suplentes cambió el rumbo del partido. Anthony Gordon revitalizó el ataque inglés con dos asistencias, mientras que Harry Kane demostró una vez más su liderazgo al marcar dos goles (minutos 75 y 86), dando un giro completo al encuentro.

El pitido final trajo consigo emociones encontradas. Inglaterra celebró su clasificación, pero su actuación dejó al descubierto debilidades defensivas y una alarmante falta de creatividad durante largos tramos del partido. Ante rivales más fuertes, tal inconsistencia podría resultarles muy costosa.

Para la República Democrática del Congo, la eliminación fue motivo de orgullo, no de decepción. Los Leopardos plantaron cara a una de las potencias tradicionales del fútbol durante más de setenta minutos, demostrando disciplina táctica, valentía y calidad técnica. Su andadura en el Mundial termina en derrota, pero se marchan del torneo habiendo ganado admiración y respeto a nivel mundial.

Inglaterra continúa su racha, pero esta victoria oculta debilidades defensivas y falta de fluidez en ataque que podrían resultar costosas ante rivales más fuertes. Por otro lado, la República Democrática del Congo se despide del torneo con la frente en alto tras una actuación valiente y muy competitiva, elogiada por su entrenador, Sébastien Desabre.

 

 

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